El oro en los mecheros S.T. Dupont

Tipos de chapado y baño de oro Dupont: amarillo, rosa y blanco.

En los mecheros S.T. Dupont el oro aparece casi siempre como chapado sobre latón macizo, en tres tonos: amarillo, rosa y blanco. Saber distinguirlos y entender cómo se desgastan es clave al comprar, valorar o restaurar una pieza.

El oro en un mechero de lujo

El oro no está ahí solo por estética: es estable, no se oxida ni se deslustra y se deja trabajar. Esa maleabilidad permite grabados finos y guilloché nítido, y su resistencia a la corrosión explica por qué un cuerpo dorado de los años setenta puede seguir impecable si no ha sufrido roce continuo.

Los tres tonos

El oro amarillo es el clásico de la casa y el más frecuente en la Línea 1 y en la Línea 2 de las décadas de los setenta y ochenta. El oro rosa, con más cobre en la aleación, gana presencia en las series más recientes y combina bien con lacas oscuras. El oro blanco, aleado con paladio, se parece al chapado de paladio pero tiene un tono ligeramente más cálido. En catálogo se indican como plaqué or, con espesores que varían por serie.

Chapado, no oro macizo

Salvo piezas excepcionales de Haute Création, el oro es una capa depositada sobre el latón. Esto tiene dos consecuencias prácticas: el mechero pesa lo que pesa el latón, no lo que pesaría en oro macizo, y el desgaste aparece primero en aristas, cantos y zona de la ruleta, donde el roce es constante.

Grabados y guilloché

El guilloché se mecaniza sobre el metal antes del chapado, de modo que el oro sigue el dibujo sin empastarlo. En un original los surcos son limpios y regulares en toda la superficie; cuando el patrón se ve borroso o con relleno acumulado suele indicar un rechapado posterior mal ejecutado.

Cómo se cuida y cuándo se rechapa

Paño seco y suave, sin limpiametales: los productos para plata contienen abrasivos que adelgazan la capa de oro. Guarda el mechero en su estuche y no suelto con llaves. Cuando el chapado ya está gastado hasta ver el latón, el rechapado es posible y devuelve el aspecto original, pero en una pieza de colección resta valor frente a un ejemplar con su chapado intacto; en un mechero de uso diario, en cambio, tiene todo el sentido.

Original y réplica

Las copias con acabado dorado se delatan por el peso, por un tono amarillo excesivamente saturado y uniforme, por bordes con rebaba y por el grabado de la marca y del número de serie, poco profundo y con tipografía irregular. Un original tiene el grabado nítido, el canto bien terminado y una densidad en la mano que la copia no alcanza.

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