El paladio en los mecheros S.T. Dupont

Por qué Dupont usa paladio: brillo, dureza y resistencia a la corrosión.

El paladio es el acabado blanco que S.T. Dupont emplea en sus mecheros y plumas. Se elige por una razón muy concreta: es más duro que la plata y el oro, no se deslustra y aguanta el roce diario mucho mejor que cualquier chapado dorado.

Por qué paladio y no plata

La plata se oxida y hay que limpiarla; el paladio, no. Pertenece a la familia del platino, mantiene un lustre blanco frío estable durante décadas y es hipoalergénico, algo que se agradece en un objeto que se lleva en la mano y en el bolsillo. En un mechero de uso diario, esa combinación de dureza y estabilidad es lo que evita que el acabado se vea cansado a los pocos años.

Dureza y resistencia al rayado

Su dureza está solo por debajo del platino entre los metales que se usan en este tipo de acabados. En la práctica se traduce en menos microrrayado en las zonas de contacto (aristas, base, ruleta) y en que el guilloché conserva el filo del dibujo, en lugar de irse redondeando.

Resistencia a la corrosión

No se corroe ni se deslustra con la humedad, el sudor o los cambios de temperatura. Es el motivo por el que un cuerpo chapado en paladio de los años ochenta puede seguir con un blanco limpio mientras un chapado dorado de la misma época muestra ya el latón en los cantos.

Cómo lo aplica S.T. Dupont

Como el oro, el paladio se deposita sobre el cuerpo de latón macizo, y a menudo sobre un guilloché mecanizado previamente. Se usa tanto en superficies completas como en detalles: capuchones, clips, bisagras y ruletas de modelos lacados, donde aporta contraste con la laca sin competir con ella.

Con laca china y con oro

Las combinaciones más frecuentes en la Línea 2 son laca negra con paladio y bicolores paladio-oro. Cuando conviven los dos metales, la limpieza debe ser la del más delicado: paño seco, nunca productos para plata, porque el abrasivo se lleva antes la capa de oro.

Mantenimiento y restauración

Un paño de algodón seco basta para el mantenimiento habitual, y muy poco alcohol isopropílico para marcas de dedos en zonas sin laca. El paladio, al ser más duro, tolera peor los golpes que el rayado: puede saltar en un canto tras un impacto fuerte. En ese caso el rechapado es viable, pero como en cualquier acabado original, conviene valorar antes si la pieza tiene interés de colección.

Original y réplica

Las copias suelen usar cromado, que se distingue por un blanco más azulado y espejado, sin el matiz cálido del paladio, y por bordes con brillo irregular. Añade a eso el peso del latón macizo y la nitidez del grabado en la base y tendrás casi siempre una respuesta clara.

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